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Mostrando entradas de agosto, 2016

El tirano

Golpea la mesa ofuscado. De inmediato entran los guardias y se llevan al bufón. El número 24 desde que el tirano llegó al poder. Verá, ser bufón no paga en este reino. Un chiste de más, una mueca mal articulada y ¡Zas! se acabó la función para siempre. Altura imponente, mirada férrea y mandíbula de acero. Hay ciertos hombres que parecen haber nacido con la carencia de vacilar. La mayoría de los mortales sentimos una rigidez en el estómago ante algún conflicto o situación desagradable. Él no. Su estómago parece una fortaleza amurallada, impenetrable, inclusive hasta para cualquier atisbo de conciencia remanente de su alma.
Ya en sus aposentos, el tirano se despoja de esa imagen férrea para caerse casi desplomado en un lecho que por la caída simula ser un lecho de muerte. El tirano muere todos los días. Detrás de cada golpe, cada grito y cada orden dura, una pizca de humanidad desaparece lentamente. Como los granos de un reloj de arena, que se escurren hacia la parte inferior, lentam p…

Los Juegos Olímpicos de la Antigüedad

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Los juegos de Río están llegando a su fin pero para no desesperar hasta los próximos en 4 años les traigo un posteo sobre el origen de los juegos olímpicos.

La reseña fue tomada de historiasybiografias.com. 
¡Que la disfruten!


La historia de las competencias deportivas masivas, se remonta varios siglos atrás, donde los principales ejemplos los encontramos en la antigua Grecia.

En sus principales ciudades, tales como Corinto, Delfos o Argólida, se organizaban eventos atléticos en honor de los dioses, sin embargo, los más importantes eran los que se celebraban en honor del dios Zeus en la ciudad sagrada de Olimpia, (una pequeña población en la parte noroeste de la península del Peloponeso, a unos 300 kilómetros de Atenas) cada cuatro años durante el verano.
Así, los Juegos Olímpicos nacieron en el 776 a.C., y durante cerca de tres mil años fueron el marco de competencias en las que participaban atletas de todas partes de Grecia y en las cuales siempre reinaba la paz, pues aunque existiera…