INRI

Tomo una hogaza de pan. Se me complica masticar porque el tiempo me ha quitado los dientes. No crea que mi Dios sólo le da pan al que no tiene dientes sino que más bien nos da panes a todos, depende de nosotros como los difrutemos.

Los años me han dejado con fuerzas moderadas. Sólo porto un bastón y unas ropas que cubren parte de mi cuerpo. La espalda la tengo encorvada y los días de lluvia duele, bastante. Son solo las heridas de la carne, la plenitud del alma está intacta. 

Mi compañera, tal vez la más fiel y cercana de las personas que tuve a mi lado, se entregó al todopoderoso hace ya unos años. Y con su partida, los años de dicha plena quedaron atrás. Fuimos muy felices, nos retiramos a una casa humilde pero a la
que nunca le faltó lo importante. Viviamos de artes y oficios. Martillos, cinceles y aserrin eran la huella de trabajo incansable y fruto de nuestro esfuerzo. 

Hace unos años fui bastante famoso. Me levanté contra la injusticia, contra el dogmatismo, hablé sobre el perdón, sobre el amor. Casi todo un filósofo. Llegó a mis oídos que se consolidaron algunos escritos de mis seguidores en un libro, vaya uno a saber que pasará con eso.  Dejé de verlos hace mucho. Era necesario porque los grupos de los hombres tienden a disgregarse. Lo disolví para que cada uno camine su propio camino. No se puede luchar contra el dogmatismo, creando un dogmatismo nuevo. 

En el desierto la noche se pone fría, prendo un fuego dentro de mi casa. Me reconforta saber que llegué a la vejez. Es que la vejez en algún sentido es el triunfo contra la inmortalidad. Pobres los que aspiran la inmortalidad. Hoy elijo una soledad humilde y despreocupada. Disfruto del cielo estrellado, el silencio que reconforta, los rayos del sol iluminando tu cara. Bienes preciados de una existencia no casual y podemos gozar por la mano de nuestro Padre. 

Sólo el Todopoderoso sabe cuando me va a llevar pero el día que suceda me recibirá como a un hijo, un hijo fiel que ha cumplido con el deber de continuar su legado en la tierra, repleto de errores pero que ha sacrificado todo, lo que tuve y lo que no tuve, de principio a fin.

FIN 

Comentarios

  1. Parece una historia más plausible que la que se cuenta en otro lado...

    Buen relato.

    Saludos,
    J.

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  2. Hereje, agitador y revolucionario.
    Me gusta este estilo, de dar a entender sin aclarar demasiado.

    Coincido con J, buen relato

    Abrazos, mi viejo

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